Cracovia en la región

Cracovia, la ciudad milenaria de los reyes de Polonia, la capital cultural del país y centro del turismo internacional, es al mismo tiempo el corazón de la Polonia Menor. La extraordinaria riqueza histórica, cultural, paisajística y natural de esta región tiene más importancia para Polonia que cualquiera de las restantes dieciséis regiones.

A pesar de su tamaño pequeño, esta zona se caracteriza por un paisaje natural rico y diverso. Desde el sur, la Polonia Menor está rodeada por cadenas montañosas: la frontera sur de Polonia corresponde a las montañas Tatra, la cadena más alta de los Cárpatos; Pieniny cortada por la pintoresca garganta del Dunajec y las suaves colinas de Beskid.

La parte norte de las tierras altas está cubierta por un rico conjunto de formas jurásicas, rocas calizas y cuevas. En el oeste de la región se encuentra el único desierto de Polonia, y el 25% de la región está cubierta de bosques. Las condiciones naturales de la región brindan refugio a varias especies de animales: en los Tatras se pueden encontrar, entre otros, osos pardos, rebecos o marmotas; cerca de Cracovia, el Bosque Niepołomicka alberga, entre otros, bisontes, alces o cigüeñas negras. Los valores naturales singulares de la Polonia Menor, dieron origen en el siglo XIX a los viaje por turismo en Polonia, y al desarrollo de balnearios en las estribaciones montañosas, como los de Krynica y Piwniczna. La importancia del entorno natural de la región se evidencia en el hecho de que en ella se encuentran situados 6 de los 23 parques nacionales polacos existentes.

La riqueza natural de la región guarda correspondencia con una extraordinaria riqueza de su paisaje cultural.

La Polonia Menor está llena de ciudades fundadas a orillas de los ríos en la Edad Media; pequeñas ciudades y pueblos, majestuosos castillos o monasterios aislados, constituyen un testimonio de civilización con múltiples capas y un desarrollo variado de la región durante más de mil años. La región está llena de magníficos monumentos arquitectónicos únicos: una décima parte de los monumentos polacos se encuentran en la Polonia Menor. Aunque el papel principal en la región siempre lo ha ostentado Cracovia, donde aún se pueden admirar dos construcciones del período pre-estatal pagano, así como las reliquias más antiguas de la arquitectura cristiana prerromana en el país, también existen muchos otros lugares en la región que merecen su atención gracias a su patrimonio. En la Polonia Menor puede encontrar algunos de los monumentos más orientales del románico: el primer estilo arquitectónico paneuropeo. La acción de ubicación de las ciudades que se ha llevado a cabo desde el siglo XIII, ha mantenido sus diseños urbanos, y la Edad Media en su cénit y el arte gótico siguen formando la imagen del paisaje local. En Cracovia se encuentran los ejemplos más destacados de la arquitectura renacentista de toda Polonia, con la Capilla Zygmuntowska y el Palacio Real a la vanguardia. Construidos originalmente para la corte real, los arquitectos influyeron en el establecimiento del arte del renacimiento y el barroco en toda la región: en Szymbark, Niepołomice, Nowy Wiśnicz, Pieskowa Skala y en muchas, muchas otras localidades.

Sin embargo, la Polonia Menor no solo está llena de monumentos típicos comunes a toda la civilización europea. Un elemento único de su patrimonio lo componen una rica serie de edificios de madera típicos de la región, con ejemplos individuales que se remontan históricamente a la época medieval. Este tipo de arquitectura se desarrolló hasta principios del siglo XX, dando frutos, entre otros, en la formación de uno de los “estilos nacionales polacos”: la arquitectura de Zakopane.

La región es también el área de peregrinación religiosa más importante de Polonia, centrada en lugares relacionados con el Papa Juan Pablo II: su Wadowice natal, el complejo manierista en Kalwaria Zebrzydowska y el Santuario de la Divina Misericordia en Łagiewniki, en Cracovia, que atrae a millones de visitantes cada año.

A lo largo de los siglos, la cultura regional se ha enriquecido con la influencia de numerosas minorías nacionales, étnicas y religiosas. El más importante de estos grupos, que incluye también a armenios, gitanos y lemkos, eran el de los judíos, cuya herencia se puede encontrar no solo en Kazimierz, Cracovia, sino en prácticamente toda la región. La región ha sido un lugar de desarrollo especial del jasidismo desde el siglo XVIII, estando el centro principal en Bobowa.

La Polonia Menor ha quedado marcada en gran medida por los acontecimientos del siglo XX. Aquí se encuentra el escenario donde tuvo lugar una de las mayores batallas de la Primera Guerra Mundial: la batalla de Gorlice, que testimonian más de 400 cementerios internacionales. Una huella particularmente trágica dejó en la región la Segunda Guerra Mundial, durante la cuál, los nazis asesinaron, además de a numerosos polacos, a la mayoría de miembros de las minorías, con los judíos a la vanguardia. En la Polonia Menor, entre otros, se crearon el campo de exterminio alemán de Auschwitz Birkenau, que sigue siendo el símbolo más importante del horror del totalitarismo en el siglo XX.

El patrimonio material extremadamente rico y diverso de la Polonia Menor tiene importancia más allá de las fronteras de la región, ya que 14 construcciones ubicadas en la región se encuentran en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, incluido el centro histórico de Cracovia y la Mina de Sal „Wieliczka” desde el inicio de su existencia en 1978.

La cultura material es un diseño escenográfico para el patrimonio inmaterial todavía cultivado y que tiene mucha diversidad. La tradición de los belenes de Cracovia, el toque de corneta y la procesión de Lajkonik encuentran a sus homólogos en otras microrregiones de la provincia, en el animado folklore de varios grupos de montañeses, procesiones de Pascua en Kalwaria Zebrzydowska, coloridas tradiciones de Lipnica Murowana o Zalipie. El patrimonio cultural inmaterial, incluidas las minorías ya casi ausentes a raíz de la catástrofe de la Segunda Guerra Mundial, se promueve y celebra gracias a numerosos festivales, como el Festival de Cultura Judía en Cracovia, El Memorial de Romaníes celebrado cerca de Tarnów, o Łemkowska Watra en Zdynia, que atraen a participantes de todo el mundo. Un aspecto importante del patrimonio inmaterial de la Polonia Menor lo forman también una serie de tradiciones culinarias locales que son un reflejo perfecto del carácter multicultural y fronterizo de la región.

La Polonia Menor es un lugar especial que durante siglos ha estado desarrollando y cultivando lo mejor de la cultura polaca, y su corazón, Cracovia, ha sido siempre la capital espiritual del país. Es aquí, es donde la memoria y el recuerdo del pasado son particularmente visibles, y el patrimonio de mil años permanece vivo y actual.

Le invitamos cordialmente a recorrer los innumerables rincones que conforman la identidad cultural de esta región, que es única histórica y culturalmente.

¡Te invitamos a la Polonia Menor!

!

Tenga en cuenta que muchos turistas visitan Cracovia en esta época del año, recomendamos encarecidamente que reserve su habitación de hotel lo antes possible

OK